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Carla Cordero había comprado desde el mes de octubre cuatro pasajes para varios integrantes de su familia que vienen a pasar las fiestas navideñas en la Ciudad de México. El viaje está pautado para este viernes 3 de diciembre. Sin embargo, los planes de pasar estas fechas especiales juntos estuvieron a punto de irse a pique, gracias a la nueva normativa que impuso la aerolínea venezolana Conviasa, la cual establece como requisito obligatorio que la carta de invitación esté notariada y se entregue este documento en original.

Ella se enteró de la medida por las redes sociales. Vi un anuncio y de inmediato comencé a averiguar. Sus familiares en Venezuela acudieron a las oficinas de la aerolínea a reclamar por qué no habían avisado con anticipación, a través de un correo electrónico, para tomar previsiones. Allí una de las funcionarias les indicó que era obligatorio que presentara el documento al momento de abordar para evitar que fuesen regresados.

“Acudí a una notaría y me informaron que debía pagar 3.500 pesos por el documento y lo entregaban este jueves. No daba tiempo de enviar la carta a Venezuela. Acudimos a la sede del Instituto Nacional de Migración, en Polanco para que nos dieran información si esa medida era una decisión gubernamental o de la aerolínea. Nos indicaron que algunos funcionarios piden carta de invitación por razones de seguridad, pero no es necesario que sea notariada. Indicaron que es política de Conviasa y ellos no tienen injerencia sobre esa disposición”, detalla.

Para evitar que se perdiera el dinero invertido en los pasajes aéreos, Carla se vio en la obligación de reservar un hotel económico en una zona céntrica de la Ciudad de México. Liquidó 2.500 pesos por una semana, cantidad que no estaba contemplada en el presupuesto porque su familia se iba a quedar en su casa hasta el 31 de enero de 2022.

Así como a Carla a decenas de migrantes venezolanos que residen en México, les cayó por sorpresa la nueva política de ingreso impuesta por Conviasa. Sus directivos no han explicado las razones de la medida. Solo fue colocado un aviso el 30 de noviembre en su página web. En mayúsculas enfatiza que la carta debe ser notariada y en original. En la página del Gobierno de la CDMX indica que este documento debe incluir lugar de residencia habitual, o de procedencia; domicilio completo y datos de contacto donde se hospedará en México.; así como las actividades a las que los visitantes se dedican en su país de procedencia y las que realizará en territorio mexicano; además de los medios de subsistencia durante su permanencia en el país.

La página aclara que la Embajada de México no protocoliza ni sella, ni firma ese documento. En caso de que la aerolínea de viaje lo solicite, deberá hacerse ante el Notario Público Mexicano. Marisela Serrano, directora de la agencia de viajes Mari Travel, informó que hasta la fecha solo Conviasa ha impuesto esta política. “Aún no ha habido anuncios oficiales de parte de otras empresas aéreas que cubren la ruta entre México y Venezuela como Copa, Laser, Rutaca y Turpial”.

A Serrano estuvieron a punto de cancelarle varios vuelos por esta medida. Entre los empleados de Conviasa hay confusión, pues unos dicen que la carta debe ser presentada en formato original y otros escaneada. Por su parte, Leticia Arvelo, residente permanente en México indicó que sus padres vienen a visitarla el 20 de diciembre para pasar la Navidad y las fiestas de Fin de Año. Había comprado los pasajes desde septiembre con destino a Cancún. Ahora corre el riesgo de que sus vuelos se cancelen por esta causa. Tiene el tiempo justo para notariar la carta y enviarla a Venezuela “Notariar el papel me cuesta 3.800 pesos y debo esperar tres días hábiles para que me la entreguen, y averigüé en DHL y se demora cinco días en llegar a Caracas. Ruego que no haya contratiempos. Esto fue un madrugonazo”.

Confiesa lleva tres años sin ver a sus padres. No los había traído antes porque no tenía el dinero. Durante este año ahorró para estar con ellos en Navidad y si no saca el documento lo más pronto posible, perderá los boletos que con tanto esfuerzo compró. “Tuve que trabajar doble turno para reunir y comprar esos pasajes. Para que ahora vengan con esto. Si es para evitar que la gente acá se quede o que se vaya para Estados Unidos, les digo que mis viejos no tienen esa intención. Ellos solo vienen de vacaciones. Ahora nos quieren quitar ese derecho, amargarnos las fiestas. No hay derecho”.

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